Narrado por Myra
El comedor de Don Alaric es demasiado grande para un desayuno.
Frente a mí está Don Alaric, serio, Violeta juega con su taza sin beber. Bardok está cerca de ella, rígido, atento a todo. Evelyn está a mi lado, con las manos sobre el regazo.
Cassian entra, despeinado, con la camisa medio abotonada. Se nota que acaba de despertar. Me mira con enojo.
Quiero reír, pensó que podría conmigo. Realmente no me conocía de lo que era capaz.
Cassian toma asiento sin pedir permiso.
—Bueno