Narrado por Eryon
No sé si estoy vivo por orgullo… o por terquedad.
Mis muñecas sangran. La plata me ha abierto la piel hasta dejarla en carne viva. Mis tobillos están igual. Las cadenas no me dejan ni girar bien, y cada movimiento es un castigo.
La boca se me seca tanto que siento que trago arena. No hay agua. No hay comida. Solo frío, oscuridad y el sonido de mi respiración.
Mi cuerpo ya no quiere. Pero mi lobo sí.
Mi lobo se niega a caer.
—Eryon…
La voz llega desde otra celda.
Selara.
No la