Una vez abandonas las tierras del reino nos adentramos en el temido bosque de Trentus, portador de árboles preciosos que nadie se atreve a visitar y lleno de animales salvajes que alimentaba cada fabula de este misterioso lugar. La vista era hermosa pero por alguna extraña razón todo aquel que se adentraba en estas tierras jamás volvía a ser visto.
Las leyendas corrían de boca en boca por todo el reino, susurros contados por generaciones sobre mágicos arboles curativos, hombres tan hermosos que