Nikolas:
Me detuve a pocos metros de donde se encontraba, al instante una mezcla desagradable entre sangre seca, excrementos y sudor inundaron mi nariz. Ella yacía inmóvil, con el cabello hecho un matojo y la ropa vieja sucia pegada a su cuerpo por el sudor.
Aun dormía pero no sería por mucho, me tome mi tiempo, detallando cada parte de su rostro amoratado, ese que por tanto tiempo había llegado a engañarme.
—¿Estas seguro de querer continuar? — se animó a decir Arthur quien se había colocado ju