Sentí un alón en mi pelo como si intentaran arrancarlo de un solo tirón pero mis ojos estaban aún muy pesados para ser abiertos y a mi alrededor las voces solo eran un murmullo lejano del que no distinguía prácticamente nada solo una que otra carcajada.
Lo que realmente me obligo a despertar fue aquella agua que impactó sobre mi rosto obligando a mis ojos a abrirse acostumbrarse nuevamente a la luz.
—Princesita, pensamos que te habías ido y créeme la orden es no dejarte morir—el rostro de Dack,