Jorge era luz...
Pero detrás de esa luz, también existía oscuridad...
Para Linda, mirarlo era mirar una pieza de arte, una obra oscura, vil, pero también hermosa. Quitar mis ojos de los suyos era difícil, porque no solo su semblante me enloquecía, sino la desnudez en la que quedaba tras su penetrante iris, que a la distancia seguía intimidándome de mil maneras posibles. Por que detrás de tanta luz, también había oscuridad.
Jorge, cuando notó que Linda lo miraba, examinando también su oscuridad,