Lucian
Las paredes del castillo parecen cerrarse sobre mí, como si el tiempo mismo hubiera decidido ralentizarse, suspender cada latido del corazón, cada aliento. Es extraño. Tengo la sensación de que todo a nuestro alrededor se transforma, que el aire mismo se vuelve más pesado, más denso. Y, sin embargo, no puedo deshacerme de esta sensación de vacío, como si estuviera a las puertas de un trastorno aún mayor, una tormenta lista para estallar.
Morgane camina delante de mí, silenciosa, decidida