Morgana
Asentí con la cabeza, inhalando profundamente antes de posarme en Ézechiel. Nos observaba con esa eterna expresión impasible, como si ya supiera el desenlace de nuestra confrontación. Una sonrisa enigmática se dibujó en sus labios.
— No tienes idea de lo que realmente eres, Morgana. Todo lo que crees saber… no es más que un fragmento de la verdad.
Lucian apretó su agarre en la empuñadura de su espada, un destello de rabia brillando en sus oscuros ojos.
— Hablas demasiado, Ézechiel. Eso