Morgana
El aire vibra con una energía extraña mientras nos adentramos en las profundidades del santuario. Las paredes de piedra negra parecen susurrar, y cada paso resuena como una promesa funesta. Dorian camina a mi lado, su mirada ardiente de determinación, mientras Lucian mantiene una distancia prudente, sus pensamientos opacos como siempre.
No tenemos derecho a error.
Los símbolos grabados en el suelo se iluminan a nuestro paso, y una calidez familiar inunda mis venas. Siento el poder despe