Sasha
Tomo su mentón entre mis dedos y la obligo a mirarme.
— No, Sasha. Es nuestra elección.
Cierra los ojos un instante, como si luchara contra sus propios demonios.
Luego se eleva sobre la punta de los pies y presiona sus labios contra los míos.
Un beso cargado de emociones, de dolor, de pasión y de un futuro incierto.
El pacto frágil entre lobos y vampiros está a punto de romperse.
Y nada podrá detenerlo.
El aire es pesado, cargado de una tensión que ni siquiera la noche logra apaciguar. De