Sasha
Creí que mi corazón iba a estallar.
Miré a Adrian irse sin una palabra más.
Sin una mirada hacia atrás.
Un vacío inmenso se abrió en mí.
Dante puso una mano en mi brazo, su abrazo posesivo.
— No te merecía, murmuró.
Levanté la cabeza hacia él.
Y lo que vi me paralizó.
No era amor.
Era victoria.
Dante nunca había querido mi corazón.
Solo el placer de poseerme.
Retrocedí bruscamente, arrancando mi brazo de su agarre.
— No.
Su sonrisa desapareció.
— ¿Qué?
Tomé una profunda respiración.
— Nun