Sasha
Mi mente divaga hacia imágenes borrosas: el rostro de Adrian, la sonrisa irónica de Dante, el calor abrumador de esa noche en la que tuve que elegir. Elegí... ¿pero a qué precio? La soledad que me invade me hace sentir el peso de cada decisión, cada sacrificio que he consentido. Aún escucho en un eco la advertencia del Guardián, esas palabras que decían que el destino se forja en el fuego de las elecciones imposibles.
Una voz, débil y ahogada, se escucha en el corredor. Me sobresalto. Mi