Sasha
El silencio en la sala se vuelve casi insoportable, cada segundo estirándose como una eternidad. La pesada respiración que se eleva en la oscuridad es casi palpable, como si el aire mismo se volviera más denso, más opresivo. Mis sentidos están alerta, mis instintos de loba me gritan que huya, pero una fuerza más grande, más irresistible, me retiene en su lugar. No tengo derecho a retroceder ahora. No cuando la verdad, por muy retorcida y dolorosa que sea, está al alcance de mi mano.
Sasha