Sasha
Estoy aquí, de pie en medio de la batalla, las manos temblorosas de fatiga y sangre, observando los últimos vestigios de lo que alguna vez fue un campo de guerra. A mi alrededor, el silencio es pesado, opresivo. Los últimos ecos de los gritos, de los chirridos de las armaduras y de las garras se desvanecen en un silencio siniestro. El suelo está cubierto de cuerpos, tanto de lobos como de vampiros, algunos aún enteros, otros destrozados, como marionetas sin hilos. El viento sopla lentamen