Raylin corría por delante suyo, aunque no alcanzaba a ver su rostro, podía percibir el aroma a jazmín y menta que provenía del rubio. Los inmensos árboles los rodeaban a ambos y no lograba entender el por qué huían. Era como si perseguir a su gemelo, fuera su propósito. La brisa golpeaba en su rostro, el sol provocaba que sus ojos se cerrarán por segundos y al abrirlos nuevamente, aún seguía viendo la espalda de su hermano.
— ¿Raylin? —preguntó confundido— ¿Por qué huimos?
— ¿Estás ciego?
La vo