Oscuridad.
Ni una sola estrella iluminaba el inmenso cielo, el viento hacía danzar a las hojas, el zumbido del viento hacía vibrar su cuerpo y a la distancia, lo escucho.
El aullido evocando la soledad, la tristeza, el rechazo. Un aullido que le resultaba familiar y cuando menos lo pensó, se encontraba caminando a pasos rápidos hacia el dueño de tan lamentable llanto. Era como si lo llamará, como si pidiera que lo encontrará, que lo consolará.
Louis llegó a la ribera del río, la luz de la luna