—¿Para qué preguntar? Especialmente para no ver a Karla, ¿no es eso lo que irrita a Camila? —dijo alguien.
—Es una despreciable —Estela, desde un lado, cerró el puño con indignación.
—Señorita, mi hermano no estaba en plena conciencia en ese momento. Su cuerpo fue honesto, ¿no? ¿Cómo podría haber un niño, si no? —Marcos la miró con incomodidad.
Parece que pensó en algo que le dio asco, y Estela frunció el ceño descontenta. Marcos intentó decir algo más, pero al final se tragó las palabras y se m