Félix parecía realmente loco; salió disparando con una pistola en la mano.
—¡Señor Castillo! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Realmente has venido? Pensé que solo te importabas a ti mismo, pero parece que Camila es tu verdadera favorita.
La voz de Félix tenía un tono desenfrenado. No podía ver lo que sucedía afuera, pero podía escuchar que muchas personas se acercaban. Al menos había tres o cuatro patrullas, y los policías gritaban constantemente que retrocedieran.
—¡Félix, lo que sea, ven hacia mí! ¡