—Dani, ¿es verdad lo que dices? —Karla se dejó caer, y en sus ojos apareció un destello de alegría.
¿No había estado deseando esto todo el tiempo? ¿Divorciarse de Daniel? No sé cuánto tiempo llevaba anhelando ser la señora Castillo, quizás desde la universidad.
—Sí, así que deja de hacer escándalo. ¿Estás satisfecha? —En ese momento, Daniel lucía abatido, mirándola con desgano.
—¿Qué satisfacción? Solo me preocupa tú y el niño. Solo quiero que mi hijo tenga una identidad legal —Karla bajó la mir