Ana no era precisamente una persona generosa. A pesar de tener dinero, era bastante tacaña. Los regalos que hacía en fiestas y celebraciones eran de poco valor, pero lo que sacaba de la familia Castillo no era poca cosa.
Fernando siempre decía que ella tenía una mentalidad estrecha, que su familia se había enriquecido de repente, por lo que no se comportaba como una verdadera aristócrata.
Aunque Fernando la despreciaba, Hugo era lo suficientemente competente como para mantener la relación con la