KIARA
Reagan le lee un cuento animándola en el proceso que ella no deja de sonreír y reírse con las ocurrencias de la lectura, mientras que yo me mantengo en el umbral de la habitación cruzada de brazos. Su conexión es mágica, que no puedo evitar imaginarme que, si con Kelly es un amor de persona no siendo nada, con sus hijos que son de su propia sangre, lo serán aún más.
Un cosquilleo aparece en mi abdomen y pongo mis manos en mi vientre. El miedo siempre esta, pero la felicidad a veces lo emp