KIARA
Reagan va manejando un poco silencioso. Siento que medita cada acción que tengo para con él, pero no interrumpo sus pensamientos. Se lo que soy y se lo que es él. Lo amo y eso no va a cambiar.
Pongo la radio y Lana del Rey vuelve a sonar.
—Eres adicta a esa cantante.
—La amo —confieso—. Es que su voz es de otro planeta.
—¿Me tengo que poner celoso?
Me rio y me acerco a dejarle un beso en la mejilla, cuando se estaciona en un semáforo que ha dado rojo. La lluvia sigue golpeando el crista