El teléfono hizo clic.
Silencio.
Rose podía oír el latido de su corazón. Sostuvo el auricular como si aún pudiera hablar. La línea estaba muerta, pero el eco de esa voz no.
Se arrastraba por sus oídos, su columna, sus costillas tarareando esa canción de cuna como si el tiempo no hubiera pasado. Como si su mundo no se hubiera partido en dos. Sus pensamientos eran un caos.
Bajó el teléfono. Inconscientemente. Suavemente. Como si fuera a gritar si lo soltaba demasiado rápido. Entonces se puso de p