Tras el encuentro con Ramón.
Rose entró en su oficina. Dejó una carpeta sobre el escritorio y abrió su portátil. Se negaba a irse a casa. El pulso aún le latía con fuerza. Necesitaba controlarse.
Tenía un objetivo y no podía permitir que sus emociones se interpusieran. Se quedó mirando la pantalla del ordenador durante un largo rato. La llamada anónima de hacía una noche volvió a su mente.
Su padre. La nana. La fotografía de sus padres con los Lariel tenía mucho que contar y ella tenía que desc