Marcus Brooke se despertó en silencio. No del tipo cómodo. Del tipo equivocado. Del que presionaba los tímpanos y hacía que la respiración se sintiera demasiado fuerte.
No sabía dónde estaba.
Paredes blancas. Techo blanco. La luz del sol se filtraba a través de las persianas en líneas nítidas. La cama bajo él era blanda. Demasiado blanda. No recordaba la última vez que había dormido sobre algo blando.
Si es que recordaba algo. Le dolía la cabeza. Un latido sordo que se cernía sobre sus ojos. Se