El rostro de Amber se tornó rojo, sus cachetes se hincharon al ver a Aidan delante de ella, no podía explicar lo que él causaba, lo miraba de una manera que ella aún no descifraba, entre admiración, respeto, y devoción. Muy pocas veces había tenido esos sentimientos con una persona, pero lo que Amber Rodríguez no sabía era que estaba mirando a Aidan Byrne con una hija, puede mirar a su padre; cómo si fuera un héroe.
—El placer ha sido todo mío, realmente es un sueño para mí —respondió con los o