Andrea:
Ver a once mujeres en la sala de estar de la clínica, fue lo más extraño que pasó en los siguientes días, había rubias, morenas, pelirrojas y pelinegras, excepto castañas. Todas parecían modelos de revistas, con rostros diferentes, pero sin duda muy hermosas. Pero eso no fue todo, la cuestión era que mi madre estaba que le daba un infarto cuando le preguntó a una de ellas qué hacían ahí, y la chica respondió:
«Queremos saber cómo está nuestro amo»
El rostro de Eva fue una gracia gigante