- ¿Es esa la forma de hablarle a tu madre? - Elizabeth lo miró fijamente y puso los ojos en blanco al ver a su hijo aferrado a un simple escritorio. - Veo que tenía razón, esa ramera se ha metido en las camas de mis hijos. ¿A qué precio? ¿Creía que ganaría algo de dinero con nuestra fortuna?
- Se equivoca, señora Elizabeth. - Murmuró ella, aun en brazos de Edward. - No puede sacar conclusiones tan precipitadas y culparme a mí.
- Cierra la maldita boca, inútil. - Elizabeth la miró fijamente e h