- Amor mío, hoy mamá se va a trabajar y tú te quedas con la tía Magda, ¿vale? - Rebeca ayudaba a su hijo a lavarse la cara después de darle su medicina.
Habían pasado dos semanas desde el día de compras en el centro comercial. Magda había sido contratada para cuidar de Tom durante sus horas de trabajo y Tom parecía estar adaptándose bien a su nuevo hogar.
- Mamá, ¿puedes traerme mermelada cuando vuelvas? - preguntó Tom mientras su madre le peinaba.
- Por supuesto, mi amor, te traeré tu favorita