Delante de Tamara se encuentra una mujer con gran contraste entre su rostro y el dinero que ostenta al vestir. Una cabellera que por el contrario le recordó a Tamara las flores de cerezo en plena floración, no es rojo es como el color de la floración cuando nacen en su capullo. Es hermoso. Y ese iris terroso, fogosa lleno de emociones; fuertes pero triste, incluso sus labios rosados partidos eran un reflejo de la preocupación.
Tamara negó con la cabeza, pensando en lo gracioso de despertar en