La noche había caído sobre la ciudad y el resplandor de las luces urbanas se reflejaba en las cristaleras del lujoso rascacielos que albergaba la oficina de Isabela. La cena de gala de Luján Enterprises estaba a punto de comenzar. Era uno de esos eventos que no solo se organizaban para celebrar los logros de la empresa, sino también para tejer las redes de poder que la mantenían en la cúspide del mercado inmobiliario. Isabela sabía que las apariencias, en este tipo de reuniones, lo eran todo. C