Las primeras horas del día comenzaban a despuntar mientras Isabela recorría el pasillo de su oficina, el rostro serio y la mente en ebullición. Las noticias sobre la huida de Roberto todavía la sorprendían. Durante años, él había sido su aliado más confiable. Su ausencia era un golpe directo a su confianza y un recordatorio doloroso de que en este mundo, nadie estaba realmente a salvo de la traición.
Pero no podía permitirse quedarse en el pasado. La batalla por el dominio en la ciudad había ll