Narrado por Anya
El frío me despertó antes que el dolor. Una brisa helada recorrió mi piel desnuda, haciéndome estremecer mientras abría los ojos con lentitud. La oscuridad me rodeaba, pero no era solo la ausencia de luz. Era un vacío, un abismo de energía oscura que se cernía sobre mí, pesando en mi pecho como una piedra. Intenté moverme, pero mis extremidades estaban atadas con cadenas de un material gélido que vibraba con una magia oscura.
—Despierta, niña —una voz sedosa y cruel retumbó en