Mundo ficciónIniciar sesiónEl distrito industrial de la Zona 4 era un cementerio de óxido y promesas rotas. Las gigantescas grúas portuarias se alzaban en la niebla como esqueletos de bestias prehistóricas, y el olor a metal mojado y gasóleo impregnaba el aire de la madrugada.
Dante detuvo la furgoneta de asalto a trescientos metros del depósito ferroviario. Apagó el motor y las luces, dejando que el sonido constante de







