Mundo ficciónIniciar sesiónLa mirada de Elliot ardía con una intensidad que a Sofía le costaba soportar. Su mano derecha seguía extendida sobre el vientre de ella, ejerciendo una presión mínima, casi imperceptible, pero que para Sofía se sentía como una marca a fuego. El vapor del baño comenzaba a disiparse, reemplazado por la corriente de aire frío que entraba desde el dormitorio a través de la puerta rota.
—Sofía... —repitió Elliot, su voz bajando a un







