El silencio en la suite del ala este era tan denso que parecía a punto de fracturarse.
Christian Van Camp arrojó el documento impreso en papel de alto gramaje sobre la mesa de cristal. Sus letras doradas y el sello notarial brillaban bajo la luz de las lámparas, pero para Sofía, aquel papel era una sentencia de muerte. El acta de matrimonio.
Christian se paseaba por la habitación con la elegancia de un depredador que ya ha acorralado a su presa. Vargas y sus dos hombres flanqueaban la puerta, b