Después de tranquilizar a Eun-Ji corrí a la cocina, debía aprovechar que todo el personal estaba ocupado en sus labores para poner a cocer las hiervas de amor para verterlas en el gotero.
Por fortuna nadie me vio hacerlo y pude limpiar todo para no dejar evidencia de lo que acababa de hacer y guardé el pequeño frasco en mi delantal.
Terminé con mis labores y me senté en la puerta de la cocina a mirar hacia el jardín. Todo estaba lleno de flores. Era temporada de cerezos en flor y siempre me gus