9. Cruce de caminos.
Ella me miró, y por un momento su rostro se suavizó.
—Pero quiero. Quiero entender.
Esa confesión me desarmó más de lo que debería. Las palabras se colaron bajo mi piel, removiendo algo que no quería enfrentar. Nadie intentaba entenderme. Nadie quería hacerlo. No estaba acostumbrado a que alguien quisiera acercarse, a que alguien intentara entender en lugar de huir.
—Lo único que necesitas saber es que estar cerca de mí no es seguro.
—Bueno, eso ya lo sé. Pero aun así estás acá.
Le devolví la m