55. La caída del Alfa.
El círculo de lobos sigue cerrado a mi alrededor. Nadie dice nada, pero lo que no se dice pesa más que cualquier palabra.
La sangre gotea de mi costado, mi respiración es un eco en el silencio denso del bosque. Rain se levanta, tambaleante, pero con una sonrisa torva. Sabe lo que acaba de pasar.
Yo también.
No lo maté.
No terminé la pelea.
Y eso, en nuestra manada, es casi tan malo como perder.
Mis instintos me gritan que me mueva, que actúe, que imponga mi autoridad de nuevo, pero algo dentro