54. La caza en la luna llena.
El aire está cargado de electricidad, de algo primitivo, algo que me llama desde adentro de la piel, de los huesos. La luna llena brilla sobre nosotros como un ojo despiadado, vigilando todo desde el cielo sin nubes.
Siento el cambio acercándose, arrastrándose bajo mi piel. La bestia dentro de mí se agita, ansiosa, voraz. La transformación es inevitable.
Mi respiración es pesada, irregular. Estoy de rodillas sobre la tierra húmeda, mi pecho subiendo y bajando con fuerza, mis músculos tensos des