38. El peso de la decisión.
El sol finalmente se alzó, pero su luz no me pareció tan reconfortante como en otros días. Había algo diferente en el aire, algo que no podía definir, pero que sentía profundamente en cada fibra de mi ser. Después de lo que habíamos compartido, Rita y yo estábamos en una encrucijada. Un cruce de caminos tan oscuro y peligroso que, aunque quería que ella fuera mi compañera en este viaje, no podía ignorar las consecuencias.
Estaba sentada en el borde de la cama, sus manos entrelazadas en su regaz