30. El peso de la decisión.
La noche ya estaba sobre nosotros cuando Rita y yo nos apartamos, pero el aire entre nosotros seguía cargado con esa energía inconfundible, esa tensión que no sabíamos cómo manejar, pero que, de alguna manera, nos atraía cada vez más. Los latidos de mi corazón resonaban en mis oídos como tambores de guerra, un recordatorio constante de la batalla interna que libraba dentro de mí. Había elegido quedarme, había elegido a Rita, pero ¿realmente podía vivir con esa decisión?
El reloj marcaba las hor