Emma no apartaba la mirada del cachorro, era muy pequeño, pero lindo, se había enamorado de primera.
―Me alegra que te guste―dijo Mario.
―Es lo más lindo que he visto. Todavía no has contestado a mi pregunta. ―levantó la cabeza para verlo al fin.
―Eso no importa. ¿Cómo te encuentras? Debí venir a verte hace mucho, pero no pude por el proyecto de la empresa.
―No te preocupes, lo entiendo. Yo estoy bien, gracias por preocuparte.
―¿De verdad?
―Claro, o es que no lo parece. Me enteré de que el lanz