―¿Lo has visto? No la deja sola en ningún momento.
―¿Cuál es el plan entonces? ―preguntó Damián con la mano todavía en el volante.
―¿Tú qué crees? En algún momento tendrá que dejarla sola.
―Ya lo hizo, la dejó en la casa y no hay manera de que crucemos ese patio, está muy asegurado.
―Déjame pensar, se me ocurrirá algo, esa zorra tiene que pagarnos por todo.
Damián, y quien fuera el guardaespaldas de Emma, estaban fuera de la casa, habían aparcado el coche a una discreta distancia del lugar. Des