Emma no conseguía pegar ojo, pensaba en lo que había sucedido en el cuarto de Henry, ¿y si lo había malentendido? Pero ¿cómo podía saberlo? Él la había acariciado de aquella manera, sintió mariposas al recordarlo, podía sentirle todavía acariciándola. Tal vez la culpa era de ella, ¿cómo se le había ocurrido ofrecerse a hacerle la maleta a esas horas de la noche? No era su esposa, al menos no su verdadera esposa.
Se dio cuenta de que había logrado dormir cuando escuchó el sonido del despertador