En una habitación oscura y con casi nada de comodidades, Richard esperaba a Dianna, quien entraba con la elegancia que la caracterizaba, tapándose la nariz por el lugar y mirando todo con asco.
Hola genio, tu gran plan no funcionó.
Tú lo hiciste todo mal, m4ldita sea, no debían casi matar a esa perra, debían solo darle un susto.
Seguí tus instrucciones al pie de la letra imbécil acepta que jamás serás mejor que Bastien – Richard se abalanzó contra Dianna tomándola del cuello y pegándola a la pa