El avión ya estaba en el aire, nubes pasando por la ventana y esa sensación de estar flotando. Luna aún sujetaba mi mano, pero ahora más relajada, mirándolo todo con curiosidad.
—¿Y entonces… has pensado en qué quieres hacer cuando la barriga empiece a notarse más? —pregunté.
—Sí. No quiero esa mierda de baby shower, ni fiesta de revelación, nada de eso —respondió Luna.
—¿Por qué? —pregunté.
—Porque no. La semana que viene volvemos, descubrimos qué es y listo —dijo ella.
Solté una risa baja.
—E