En la consulta, mientras esperaba, me quedé mirando esas revistas viejas y pensando en cómo todo va a cambiar. Cuando llamaron su nombre, entré junto. La médica le puso el gel en su barriga y entonces… el sonido llegó. El sonido del corazón. Luna me miró y sonrió, y yo, que casi nunca demuestro, sonreí de vuelta.
—Felicidades, están de 4 meses —dijo la médica.
En ese momento, parecía que mi pecho iba a explotar.
—Cuatro meses… Dios mío, ya llevo embarazada tanto tiempo y ni lo sentí —dijo Luna.