Diablo 👿
Empujé la puerta de vidrio despacio, el ruidito del cascabel sonó y el viento del aire acondicionado golpeó mi rostro. Di unos pasos, mirando a los lados. Las perchas llenas, colores vibrantes, telas de calidad. Del lado derecho había una percha solo de lencería, todo con encaje, cintas, detalles delicados. La parte de arriba tenía unos maniquíes con ropa ajustada, corta, atrevida. El olor a tienda nueva aún estaba en el aire, mezclado con un perfume dulce, suave, que reconocería en