—No seas estúpida. —desde ese suceso me di cuenta que ser blanda no sirve de nada, no cuando te enamoraste de un hombre que vive rodeados de víboras. —Sabes tan bien como yo que no estas casada legalmente con Eros. ¿Sabes porque? Porque todo era una farsa, un contrato que él y yo habiamos Firmado antes.
—¿Qué demonios?...
—Pero por ironías de la vida, y gracias a ti. Nos dimos cuenta que estamos hecho el uno para el otro. Así que te lo diré de la forma más amable. Voy a defender a mi familia y